29Marzo2017

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Conforme crecemos nos vamos dando cuenta que hay cosas que ya están definidas, que ya han sido etiquetadas y que una gran cantidad de gente espera que continúen siendo de esa misma manera.

Estos verdugos, los estereotipos, anda por todas partes, no dejan cabo suelto, están presentes en las salas de las casas, sentados en el cine, caminan por la calle cortando sin piedad cabezas… se meten a las tiendas de música, en los videoclips, en las portadas de discos, catalogan y condicionan a las personas a que se formen una idea de sus iguales según el género musical de su preferencia, gracias a eso han llegado a pensar que alguien a quien le gusta el metal es agresivo, holgazán, rebelde, depresivo, mal educado y rudo, o que una persona que escucha música clásica es aburrido, poco actualizado, intelectual, conservador, acomodado y educado.

En ese mundo de perjuicios se cree que si un metalero y un amante de la música clásica se topan de frente seguramente comenzarían un duelo fatal o peor aún que no podrían siquiera verse, entablar una conversación o compartir sus discos favoritos. Esto no podría ser más falso, estas dos personas con aparentemente gustos musicales diferentes tienen mucho más en común de lo que se piensa. Adrian North, profesor de la Escuela de Psicología y Patologías del Habla en la Universidad de Curtin, Australia, realizó una serie de entrevistas para establecer los rasgos de personalidad imperantes de acuerdo a la música que escuchan, entre los resultados arrojados se encontró que los que escuchan música clásica y metal tienen características similares: son generalmente reservados, introvertidos, relajados, creativos y amables. Este estudio rompe con las creencias preconcebidas y los lleva a un punto donde convergen y se asemejan.

En esa misma averiguación, North dice que los metaleros comparten entre sí un “gusto por la magnificencia” que les permite apreciar de la misma manera algunas piezas de música clásica. "Muchos seguidores de heavy metal le dirán que también les gusta Wagner porque es grandioso, ruidoso y exuberante", añadió el profesor.

Hay muchos ejemplos que evidencian que el metal y la música clásica pueden unirse para crear un producto musical único y fascinante, donde los sonidos particulares de cada género tienen su lugar propio pero que a la vez aceptan formar una alianza el uno con el otro.

El metal sinfónico es uno de ellos, se trata de un subgénero del heavy metal que fusiona los tradicionales instrumentos de este género como la guitarra, batería y sintetizador, y algunos elementos de la música clásica como orquestas, coros y voces líricas. Entre otras de las características que poseen los grupos que tocan este tipo de música se encuentran: la mayoría cuenta con una voz femenina muy estudiada y entrenada, que es capaz de cantar ópera y música clásica, brindándole sinfonía a la composición; y que existen guturales o death growl, que son sonidos que pueden ser graves (en el caso del death metal) y agudas y desgarradoras (en el black metal), en el metal sinfónico son graves y asemejan un gruñido que habitualmente está a cargo del guitarrista de la banda.

Los mejores exponentes del metal sinfónico provienen principalmente de países europeos, donde este género es todo un fenómeno y en los que se llevan a cabo conciertos masivos como el famoso Festival de Waken Open Air en Alemania, en el que se reúnen más 70 mil personas cada año.

Si hablamos de grupos representativos del metal sinfónico no podemos pasar por alto el nombre de Nightwish, banda pionera finlandesa formada en el año de 1996 por el compositor y tecladista Tuomas Holopainen, Emppu Vuorinen, guitarrista, y la cantante Tarja Turunen. Luego que la banda sacara su primer álbum Angels Fall First (1997) se unirían al proyecto dos talentosos músicos: el baterista Jukka Nevalainen y el bajista Sami Vänskä.

Si bien desde su primer disco, Nightwish ya era conocido y apreciado en su país, no logró el reconocimiento internacional hasta el lanzamiento de sus posteriores álbumes como: Oceanborn que vio la luz en el año de 1998, el que contó con la voz de Tapio Wilska, vocalista de la banda de heavy metal Sethian, y en el que destacan sonidos religiosos y tracks teatrales. Su tercer álbum Wishmaster (2000) los hizo ser conocidos por toda Europa, en él se encuentra la canción homónima inspirada en las creaciones literarias de Tolkien y las novelas de Dragonlance.

Como toda agrupación ha sufrido cambios en sus integrantes, el primero se dio en 2002 cuando la banda lanzó Century Child su cuarto material y para el cual Sami Vänskä ya no estaría participando y en su lugar llegara Marco Hietala, anteriormente bajista del grupo de power metal Sinergy; además de representar la salida de Vänskä, este consiguió colocarse como el segundo álbum más vendido de ese año en Finlandia, con 60 mil copias y entre 2002 y 2003 vendió 350 mil ejemplares a nivel mundial.

Otra de esas despedidas fue, después de nueve años, de la vocalista Tarja Turunen, un hecho que puede ser problemático para cualquier agrupación porque muchas veces la voz es el principal elemento de identificación de la banda, pero Nightwish salió a flote y continuo con sus éxitos, en 2007 la cantante sueca Anette Olzon llegó para lanzar Dark Passion Play, su sexto disco grabado en Abbey Road Studios con la Orquesta Sinfónica de Londres es considerado el más caro de la historia de la música de Finlandia después que su realización costara 500 mil euros, además de 270 mil euros para la producción de los videoclips de dos temas incluidos en el disco, Amaranth y Bye Bye Beautiful.

Si dos cambios en las vocalistas no bastara, en 2012 la banda anunció que  Floor Jansen, cantante holandesa que formó parte del grupo de metal sinfónico y heavy metal After Forever, remplazaría a Olzon. El último disco grabado de esta cantante con Nightwish fue Imaginaerum (2011) que alcanzó en pocos días de su lanzamiento 50 mil copias vendidas en Finlandia, ganó dos discos de platino, fue declarado como el álbum más vendido en poco tiempo en este gélido país y además brincó a la pantalla grande con una producción cinematográfica dirigida por Stobe Harju que costó 3.7 millones de dólares.

Nigthwish está actualmente preparando su nuevo material discográfico que representará el debut de Floor Jansen en un álbum de estudio con la banda, así como también la salida temporal del baterista Jukka Nevalainen. ¿A ver qué sorpresas tiene preparado para todos sus fans?

Los años de carrera y los éxitos de esta banda finlandesa demuestran que el oído está más preparado para deshacerse de estereotipos y permitir la unión de dos géneros, que muchos podrían pensar que son imposibles combinar, para crear obras del más alto nivel. Talvez todos alguna vez en la vida hemos caído en el error de afirmar algún hecho que no nos consta, juzgando sólo por lo que otros nos dicen, para salir de esos moldes es preciso darse la oportunidad de conocer otros sonidos y creer en la posibilidad de que se unan; así como dejar de encasillar a las personas sólo por lo que escuchan y mejor pensar que puede haber un enriquecimiento y una ampliación del bagaje musical.

Texto por Julia Pantoja /// @julia_pantoja

 


De la E de estereotipo a la M de metal sinfónico, pasando por Nightwish
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